
Oblivion es una palabra hermosa, muy usada en poesías y letras de canciones. Se traduce como olvido, pero con un dejo de abandono e inconsciencia. Es la palabra utilizada para explicar la conducta descontrolada de los turistas británicos en Grecia, relatada en un artículo reciente.
Según la nota, en la isla griega de Malia, los turistas británicos se distinguen a simple vista. Los ingleses son los que provocan riñas, peleas, se emborrachan, se intoxican, y luego abarrotan las salas de emergencia demandando remedios para enfermedades de transmisión sexual y píldoras del día después.
“Gritan, cantan, caen al suelo, se desnudan, se trasvisten, vomitan. Son sólo los británicos, ni los alemanes ni los franceses” declara el alcalde de Malia, Konstantinos Lagoudakis. “El gobierno de Gran Bretaña debe hacer algo, esta gente le está dando mala fama a su país”.
Ya sea en Ayia Napa en Chipre o en Faliraki, Kavos, Laganas y Malia en Grecia, la historia es igual: llegan, beben y causan estragos. La avenida principal de Malia por la madrugada parece el centro de Birmingham pero con clima mediterráneo: jóvenes británicos con poca ropa que van en manada de bar en bar, chupando, alardeando y a los gritos.
“Cuando las cosas salen mal, salen muy mal” dice Alison Beckett, directora de servicios consulares “Tratamos de disminuir esos accidentes evitables, casos en los que se bebe tanto que acaban cayendo por los balcones y terminan muertos, o en una sala de operaciones”. Un informe del British Foreign Office sobre británicos en el extranjero consigna los siguientes números para el 2007: 602 hospitalizados y 28 violados en Grecia, 1591 fallecidos y 2032 arrestados en España. Si bien el informe no distingue entre las causas de estos hechos, afirma que “muchos arrestos están relacionados con conductas causadas por el exceso de bebida”.
Con seguridad más de uno a esta altura de la lectura está sospechando que se trata de quejas de gente santurrona y abstemia. El caso es que el descontrol inglés es tanto, que aunque dependen del turismo muchos locales se hartaron: comerciantes, residentes y hoteleros enojados de Malia realizaron una furiosa manifestación anti británica (la placa roja de un Crónica griego podría haber sido “PIQUETE ANTI PIRATAS BORRACHOS”?)

Algunas anécdotas sobre la vida cotidiana en Malia en temporada alta consignadas por la nota, que van de lo grotesco a lo horrendo:
- En un vuelo de regreso a Manchester desde la isla griega de Kos, dos inglesas ebrias atacaron a las azafatas con una botella de vodka, e intentaron forzar la puerta de emergencia del avión a 30.000 pies de altura, al grito de “necesito aire”. El avión fue desviado y las mujeres arrestadas.
- Turistas organizaron un concurso: sexo oral al aire libre. El evento termina con más de una docena de británicas arrestadas por la policía griega bajo el cargo de prostitución.
- Listado de alcohol consumido en una noche por un turista de Essex de 21 años: cinco cervezas, cinco tragos de vodka y lima, cinco latas de Stella Artois. Sólo así el joven se sintió envalentonado como para levantar una chica y pasar la noche con ella.
- Una turista de 20 años regresa por la mañana luego de una noche de juerga con su hermana y varias amigas, y da a luz un bebé, pese a que hasta el momento había negado estar embarazada. El bebé fue hallado sin vida, y la joven fue encarcelada bajo el cargo de infanticidio.

Algunos intentan explicar las razones que explican esta conducta:
“Creo que en su país son como prisioneros, y quieren sentirse libres” dice Niki Pirovolaki, que trabaja en una panadería de la calle principal de Malia y a menudo ayuda a regresar a sus hoteles a los británicos que encuentra tirados por ahí “si es que recuerdan dónde están parando”.
“Es a causa de la cultura británica en la que nadie puede relajarse, entonces se emborrachan para ser quienes quisieran ser”. David Familton, un británico que trabaja en un club local.
“Las agencias de turismo inglesas les venden paquetes que ofrecen vacaciones salvajes, y los predisponen” dice el jefe de policía Fotis Georgopoulos.
“Hago lo que hacen todos”, dice un anónimo turista joven y borracho.
“Tenemos trabajos estresantes, no tenemos tiempo libre, y nos gusta divertirnos y reírnos... y si es barato mejor”, dice un amigo del anterior.
El Equipo de Proyecto Tiresias relata estas conductas sin emitir juicio moral. Eso sí, observamos que las bacanales modernas están despojadas del contenido ritual y del misticismo de la antigüedad clásica, y entonces aparentemente quedan reducidas al consumo, y a incidentes policiales un tanto roñosos, sin belleza ni misterios.

A los estimados voluntarios del proyecto, les preguntamos:
El conflicto entre lo dionisíaco y lo apolíneo, entre el descontrol y la racionalidad, ¿es inherente al ser humano desde el origen de los tiempos?
¿Algunas sociedades modernas estrujan el alma de la gente más que otras? ¿O es culpa del clima abominable de las islas británicas?
¿El descontrol expresa la angustia y el vacío? ¿La angustia lleva a correr el límite sin importar las consecuencias, o a buscar las consecuencias?
¿A los mamertos que vomitan el bajo de Buenos Aires en St. Patrick les queda grande esta angustia existencial y son simplemente idiotas? ¿O es solamente un prejuicio nuestro?
Con cariño,
El Equipo de Proyecto Tiresias
Nota completa: “Some Britons too unruly for resorts in Europe”, “Some Britons turning vacations into festivals of misbehavior” Sarah Lyall, International Herald Tribune,
http://www.iht.com/articles/2008/08/23/europe/24crete.php
"La juventud de Baco" (1884) William Adolphe Bouguereau
"Bacante en reposo" (1886) Joaquín Sorolla y Bastida